CÓLICO NEFRÍTICO
El cólico nefrítico es un dolor visceral lumbar agudo y grave, habitualmente unilateral, que se irradia hacia las ingles y los genitales. Su aparición es repentina como resultado de la impactación de depósitos sólidos o cálculos (piedras o coágulos) en los riñones (parénquima, pelvis o cálices renales) o en diversas partes del sistema excretor urinario (uréteres, vejiga o uretra). La obstrucción provoca una respuesta inflamatoria que impide el flujo normal de la orina, lo cual eleva la presión intraluminal en la vía excretora urinaria.
A causa de la inflamación y la retención de orina, se activan las terminaciones nerviosas y se incrementa el peristaltismo, generando un dolor intenso de tipo cólico que no se alivia con el reposo y que comúnmente se acompaña de hematuria, náuseas y vómitos. Si esta situación persiste sin resolverse, puede evolucionar hasta desencadenar una insuficiencia renal. La presentación clínica y el patrón de irradiación del dolor están condicionados por la localización del cálculo. Si la impactación se produce en zonas altas, el dolor es predominantemente lumbar; si el cálculo es más pequeño y se aloja en la unión entre el uréter y la vejiga, el dolor se concentra en la región inguinal o genital y se asocia a urgencia miccional y polaquiuria. El desplazamiento del cálculo puede modificar la ubicación del dolor, lo que permite a algunos pacientes identificar su progreso.
El cólico nefrítico exhibe una alta prevalencia a nivel mundial, con tasas que oscilan entre el 1% y el 13%. El 80% de los individuos con nefrolitiasis desarrollan cálculos de calcio, siendo el oxalato de calcio el más común. Otros tipos importantes incluyen los de ácido úrico, estruvita y cistina. La formación de cálculos se inicia cuando la concentración de estos componentes supera el punto de saturación en la orina y los cristales comienzan a precipitar. Los cálculos urinarios muestran una mayor propensión a formarse en personas con historial familiar de urolitiasis, lo que sugiere una posible predisposición genética y la influencia de hábitos alimenticios compartidos. El tratamiento de los cálculos es costoso y la enfermedad genera una alta morbilidad aguda y crónica debido a la elevada tasa de formación de cálculos nuevos y recurrentes.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de cálculos en el tracto urinario comienza con una historia clínica enfocada en antecedentes familiares o personales, la duración y la evolución de los síntomas, y la identificación de posibles indicadores de sepsis. El examen físico y la renopercusión son herramientas útiles para descartar afecciones no urológicas y para confirmar el sitio del dolor. Los estudios analíticos básicos permiten evidenciar la presencia de hematuria o infección, mientras que los estudios metabólicos son esenciales para determinar el tipo de cálculo y orientar el tratamiento. Respecto a las pruebas de imagen, la ecografía es más efectiva que la radiografía abdominal para visualizar cálculos en la pelvis renal y el uréter distal cuando la vejiga está llena. La tomografía computarizada es la prueba con mayor especificidad, dada su alta sensibilidad y especificidad para la identificación de cálculos pequeños. También proporciona mediciones de la densidad de los cálculos y ayuda a diferenciar el dolor de origen musculoesquelético, infeccioso o tumoral.