FIBRILACIÓN AURICULAR (FA)
El tromboembolismo venoso (TEV) es una enfermedad vascular grave que engloba dos afecciones interrelacionadas: la trombosis venosa profunda (TVP) y la embolia pulmonar (EP).1, 2
Introducción de la patología:
La TVP implica la formación de un coágulo sanguíneo en las venas profundas, con mayor frecuencia en las extremidades inferiores, mientras que la EP ocurre cuando partes de este trombo se desprenden y viajan a lo largo del torrente sanguíneo para bloquear una arteria pulmonar.1, 2 La TEV representa una carga de salud global significativa, siendo la tercera causa más común de mortalidad vascular en todo el mundo, después del infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. 3, 4 Asimismo, constituye la principal causa de muerte prevenible en pacientes hospitalizados. 3, 4
EPIDEMIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA
A nivel mundial, se estima que el TEV afecta a cerca de 10 millones de personas anualmente, y más de 1 de cada 12 individuos experimentará un evento de TEV a lo largo de su vida, con un riesgo vitalicio estimado entre el 8% y el 9%.1
La incidencia de esta patología aumenta marcadamente con la edad, pasando de afectar a 1 de cada 10,000 adultos jóvenes a 1 de cada 100 en adultos mayores de 75 años. Durante las últimas dos décadas, las tasas de hospitalización e incidencia del TEV han mostrado un aumento constante, impulsado principalmente por el envejecimiento de la población y el aumento de la obesidad y el cáncer.1
Adicionalmente, existen disparidades raciales y de sexo biológico notables; estudios indican que los hombres suelen presentar tasas de incidencia de TEV más altas que las mujeres en general, mientras que los pacientes de raza negra presentan las tasas más altas de hospitalización por TEV, contrastando con la población asiática o de las islas del Pacífico, que presenta la menor incidencia.3
En cuanto a la fisiopatología, el desarrollo del TEV se explica clásicamente por la tríada de Virchow, que comprende la estasis venosa, la lesión endotelial y la hipercoagulabilidad. Esta es una enfermedad multicausal donde interactúan factores de riesgo genéticos y adquiridos. 1, 4 Los factores hereditarios incluyen mutaciones como el factor V Leiden, la mutación de la protrombina o las deficiencias de las proteínas C, S y antitrombina.1 Entre los factores de riesgo adquiridos o ambientales más significativos se encuentran el cáncer activo, las cirugías mayores, la inmovilización, el embarazo, el uso de estrógenos y la obesidad, siendo esta última el factor de estilo de vida causal más fuerte, responsable del 10% al 30% de todos los casos en la población. 1, 4
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico rápido y oportuno del TEV es crítico para iniciar el tratamiento y prevenir complicaciones agudas. Para la sospecha de TVP, se recomienda utilizar escalas de estratificación de riesgo, como la puntuación de Wells. Las personas mayores de 18 años con una puntuación de Wells de 2 puntos o más (lo que clasifica la TVP como “probable”) deben someterse a una ecografía de las venas proximales de la pierna en un plazo máximo de 4 horas desde su solicitud médica. Si el sistema de salud no permite obtener el resultado de la ecografía en este margen de 4 horas los protocolos clínicos dictan que se debe ofrecer una prueba en sangre de dímero D, iniciar inmediatamente anticoagulación terapéutica provisional y asegurar la realización de la ecografía dentro de las siguientes 24 horas. 5