FIBRILACIÓN AURICULAR (FA)
La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca sostenida más común en la práctica clínica para la población adulta.1,2,3
Introducción de la patología:
La FA se caracteriza por presentar una actividad eléctrica auricular desorganizada, rápida y caótica que suprime el ritmo sinusal normal, lo que resulta en una contracción auricular ineficaz.2,4 Clínicamente se puede clasificar según su temporalidad y terminación en: de primer diagnóstico (recién descubierta), paroxística (episodios intermitentes que terminan espontáneamente en menos de 7 días), persistente (duración mayor a 7 días que requiere intervención), persistente de larga duración y permanente.1,2,4 Esta enfermedad representa una carga enorme para la salud pública, ya que multiplica por cinco el riesgo de accidente cerebrovascular tromboembólico y se asocia significativamente con la aparición o empeoramiento de insuficiencia cardíaca, deterioro cognitivo, demencia y un aumento general de la mortalidad. 1, 2, 4, 5
EPIDEMIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA
La incidencia y prevalencia de la FA han experimentado un incremento drástico a nivel global, con estimaciones que rondan los 50 a 52.5 millones de casos reportados en el mundo hacia el año 2020-2021. 3,6 Afecta a cerca del 1% de la población general, pero su presencia escala fuertemente con la edad, alcanzando hasta un 12% de prevalencia en personas mayores de 80 años. 6 Factores de riesgo fundamentales incluyen la edad avanzada, hipertensión arterial, obesidad, apnea obstructiva del sueño, diabetes mellitus y el consumo de alcohol. 2,4,5 Además, existen marcadas variaciones regionales y demográficas; por ejemplo, en las Américas, los países de altos ingresos presentan altas tasas estandarizadas de la enfermedad, mientras que, en regiones de ingresos medios y bajos de Latinoamérica, las diferencias en infraestructura sanitaria generan fuertes disparidades en el diagnóstico y la mortalidad de esta arritmia. 6
A nivel fisiopatológico, la FA de inicio paroxístico suele ser desencadenada por una descarga eléctrica rápida (focos ectópicos) originada principalmente en las venas pulmonares. 1,4,5 Su persistencia en el tiempo depende de anormalidades celulares y cambios estructurales (conocidos como miopatía y remodelado auricular), que incluyen la dilatación auricular, la inflamación y una extensa fibrosis intersticial que vuelve heterogénea la conducción. 1,4,5 Diferentes vías de estrés metabólico, inflamatorio, oxidativo y, especialmente, la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA), juegan un papel central perpetuando el remodelado estructural cardíaco y favoreciendo los mecanismos de reentrada de la arritmia. 1,4
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la fibrilación auricular es eminentemente clínico y requiere una confirmación objetiva mediante herramientas electrocardiográficas. 1,2 De acuerdo con las guías, se necesita un electrocardiograma (ECG) estándar de 12 derivaciones o un trazado de ritmo de una sola derivación que dure un mínimo de 30 segundos. 1,2 El criterio diagnóstico se cumple al visualizar una ausencia de ondas P definibles combinada con intervalos R-R irregulares. 1,2,4 Una vez confirmada, la evaluación inicial del paciente debe incluir un ecocardiograma transtorácico para identificar posibles anomalías estructurales o valvulopatías, pruebas de laboratorio integrales (hemograma, función renal, hepática, tiroidea y electrolitos) y una evaluación rigurosa del riesgo tromboembólico mediante puntajes clínicos estandarizados (como la escala CHA2DS2-VASc) y del riesgo de sangrado. 1,2,4