HIPERTENSIÓN ARTERIAL
DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN DE LA Presión Arterial (PA):
La Guía 2024 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) define la Hipertensión arterial (HTA) como una presión arterial sistólica (PAS) en consulta de ≥140 mmHg o una presión arterial diastólica (PAD) de ≥ 90 mmHg. Estas cifras implican un riesgo cardiovascular (CV) lo suficientemente alto para justificar el inicio inmediato de un tratamiento farmacológico, dado que existe una asociación clara entre la reducción de la Presión Arterial (PA ) y la disminución de eventos de enfermedad cardiovascular (ECV).
Se considera PA elevada cuando se obtienen cifras en consultorio de 120-139 mmHg (PAS) o 70-89 mmHg (PAD). En estos individuos, el tratamiento farmacológico solo es aconsejable si el riesgo CV a 10 años es de ≥ 10 de eventos de ECV mortales y no mortales, según el modelo Systematic COronary Risk Evaluation (SCORE 2 y SCORE-OP), que también evalúa el género, tabaquismo, colesterol total y la edad.
Una PA no elevada se establece con cifras en consultorio de < 120 mmHg y PAD < 70 mmHg. Los estudios que analizan los posibles beneficios de reducir la PA en este grupo poblacional son limitados.
EPIDEMIOLOGÍA, FISIOPATOLOGÍA DE LA HTA E INTERACCIÓN DE LA Presión Arterial CON LOS FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR (FRCV)
La HTA es el factor de riesgo modificable más significativo para la morbilidad y mortalidad por todas las causas y por ECV a nivel global. La HTA esencial o primaria tiene una etiología multifactorial y desconocida, en la que participan diversos sistemas orgánicos (hormonal, renal, cardiovascular y del sistema nervioso central) con complejas interacciones con implicando factores genéticos, ambientales y conductuales. Por esta razón, todas las guías clínicas resaltan la importancia de evaluar conjuntamente las cifras de PA y la existencia de otros factores de riesgo CV (sobrepeso, obesidad, diabetes, dislipemias, etc.) para evitar la aparición y progresión del daño orgánico subclínico inducido por la HTA. Un tratamiento integral de la PA y los FRCV es crucial para prevenir la evolución a una ECV, la cual aumenta la morbimortalidad.
OBJETIVOS Y MEDIDA DE la presión Arterial
El objetivo principal del tratamiento antihipertensivo es reducir el riesgo CV y la morbimortalidad asociada. Se recomienda alcanzar niveles de PAS entre 120 y 129 mmHg y se debe considerar una PAD de 70 a 79 mmHg, siempre que estas cifras puedan ser toleradas. Cuando este exigente objetivo no sea alcanzable (por efectos indeseables o por condiciones que favorecen un objetivo más relajado, como en pacientes frágiles), se aconseja buscar la cifra de PA más baja posible dentro de límites razonables. Es muy importante promover el uso de mediciones de PA fuera del consultorio, ya que la monitorización domiciliaria y ambulatoria se correlaciona mejor con los resultados de salud y presenta mayor sensibilidad para detectar la hipertensión de “bata blanca” y la enmascarada.
TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO DE LA Hipertensión arterial
La adopción de un estilo de vida saludable es el primer paso y la base fundamental del tratamiento. Disminuir el consumo de sodio, incrementar el de potasio a través de dietas ricas en frutas y verduras, realizar ejercicio aeróbico de forma regular, perder peso, reducir la circunferencia abdominal, dejar de fumar y limitar la ingesta de alcohol y azúcar, son medidas que han demostrado ser beneficiosas para disminuir la PA, los FRCV y mejorar la salud mental y física.