Traumatismos y contusiones
Lesiones musculares, lesiones de las articulaciones sinoviales, lesiones óseas...
TRAUMATISMOS Y CONTUSIONES
Cualquier evento cotidiano puede exponer a una persona a agentes externos lesivos y llevar a sufrir un traumatismo. Las lesiones traumáticas se clasifican en función de la zona corporal y el tejido que ha sido afectado de forma predominante:
lESIONES MUSCULARES
- Contusiones: Son resultado de un traumatismo súbito que ejerce compresión o aplastamiento sobre los tejidos. Producen la extravasación de sangre y linfa, dando lugar a equimosis o hematomas. Es posible que causen dolor y parálisis de carácter transitorio por la compresión de nervios.
- Distensiones: Consisten en estiramientos o desgarros del músculo o de tejidos adyacentes, como la fascia o los tendones musculares. La mayoría de las veces se originan a partir de una contracción muscular anómala. Las distensiones varían en severidad, desde mínimos desprendimientos tisulares hasta una ruptura muscular o un arrancamiento completo del tendón. Tanto las distensiones como las rupturas provocan dolor e inflamación, cuya intensidad se correlaciona con la gravedad de la lesión.
- Lesiones crónicas de los tejidos blandos: Las lesiones agudas que se repiten frecuentemente pueden evolucionar a cronicidad. La irritación constante debida a movimientos repetitivos o una tensión anómala, que excede los límites fisiológicos, puede derivar en una patología crónica. Estas lesiones se atribuyen a microtraumatismos por sobreesfuerzo, lo que resulta en la elongación y el debilitamiento de tendones o músculos. Las lesiones musculares crónicas implican un proceso inflamatorio leve y la formación de tejido cicatricial. Sobresalen la miositis y fascitis (inflamación del músculo o de la fascia), la tendinitis (dolor que se intensifica con el movimiento del tendón) y la tenosinovitis (inflamación de la vaina que envuelve al tendón). Si la miositis o la tendinitis están en contacto directo con el hueso, pueden producirse calcificaciones.
LESIONES DE LAS ARTICULACIONES SINOVIALES
- Esguinces: Se definen como una torcedura traumática que causa la distensión o una rotura total de los tejidos conectivos estabilizadores (cápsula, ligamentos, tendones). Generan dolor, inflamación e impotencia funcional.
- Sinovitis aguda: La membrana sinovial articular puede resultar lesionada por una contusión o un esguince. Ello provoca inflamación con un aumento en la producción de líquido. El movimiento resulta doloroso, acompañado de hipersensibilidad de la piel a la presión.
- Subluxaciones y luxaciones: Se refieren a las dislocaciones de la articulación. Cuando la separación entre los dos huesos es incompleta, se denomina subluxación.
- Bursitis, capsulitis y sinovitis agudas y crónicas: Son inflamaciones de las cápsulas sinoviales que ocurren como consecuencia de lesiones articulares repetitivas (ej. codo de tenista, manguito de los rotadores en jugadores de golf).
LESIONES ÓSEAS
- Periostitis: Inflamación del periostio (la membrana fibrosa que recubre el hueso).
- Fisuras y fracturas óseas: Son interrupciones parciales o completas de la continuidad de un hueso. Pueden presentarse sin ruptura de los tegumentos (fractura cerrada) o atravesar la piel, creando una herida externa (fractura abierta). Las fracturas se originan como resultado de un traumatismo directo, es decir, el hueso se rompe en el punto donde se aplica la fuerza. Si la fractura ocurre a cierta distancia del punto de aplicación de la fuerza, se habla de fractura indirecta. Una contracción muscular súbita y violenta, o esfuerzos anormales y repetidos sobre el hueso, también pueden provocar fracturas.